Navidad con la silla vacía

El fallecimiento de un familiar o de un ser querido genera siempre un proceso traumático, que puede ser especialmente complicado en fechas como las navideñas. En el último año, tuve la pérdida entrañable de mi sobrina Andrea, mi primo Pipo, el papá de mi hermano José Ramón, y luego este año el papá de mi amiga Francis.

El principal problema que se presenta en esta época del año para alguien con una pérdida reciente es que todos los estímulos externos (la decoración, la música, los adornos, la publicidad, los regalos, etc.) invitan a vivir la Navidad en compañía de la familia, a compartir con los demás y a expresar nuestra alegría.  En contradicción,  internamente el dolor nos carcome, la pérdida del familiar nos hace más vulnerable a la tristeza, melancolía, recuerdos y la angustia, “sin que sepamos ni siquiera si vamos a ser capaces de afrontarlo”.

Desde el fallecimiento de mi mamá en el año 2010 en víspera de una Navidad, he luchado e intentado mediar con este dolor nada fácil. En estos años de pérdida supere algunos fuertes obstáculos, unos muy escabrosos, otros aún por cerrar y algunos que intento superar día a día desde mi propio cuestionamiento. Algunas de las siguientes preguntas me han ayudado, así que aquí les comparto mi visión:

¿QUÉ INTUYO QUE ME VA A AYUDAR?

La supresión de la Navidad en mi familia no me ayudó por años. Esta "máscara" obliga a realizar un esfuerzo muy importante que puede desembocar en experimentar mucha tensión y que se traducirá, una vez pasado el "mal trago" en agotamiento, irritación y ansiedad. Ahora bien, lo que creo que me ayuda es simbolizar a la persona ausente porque "aunque duele la ausencia, también duele que no la mencionemos". Eso me lo enseñó mi hijo Sebastián. Para ello, podemos preparar un espacio concreto de la casa en el que colocar alguna fotografía del familiar, recuerdos o una vela, "háganlo en familia, con los niños, ellos son creativos y nos pueden ayudar con sus ideas". De esta forma se marca claramente un tiempo y un lugar donde poder vivir el dolor y al facilitar la expresión de los sentimientos, esto descargará tensión y nos reanimará a disfrutar de otros momentos en familia.  Además, la persona ausente es tenida en cuenta y toda la familia participa con su creatividad en la tarea de representar un lugar para él.

¿QUÉ ME SIENTO INCAPAZ DE HACER O CELEBRAR?

Nuestra mente y cuerpo están totalmente avocados al dolor de la ausencia preguntándonos una y otra vez “¿Por qué mi ser querido no puede estar conmigo en estas fiestas?”. Esto nos hace presas fáciles para ser irritables, ansiosos y melancólicos. Por lo tanto, es posible que tengamos algunos síntomas como: trastornos del sueño,  alimentarios, ansiedad, irritabilidad, falta de concentración, etc. Ante tales circunstancias, es importante que elabores un plan con tu familia de las reuniones navideñas a las cuales quieren asistir (no todas podrán ser perfectas), planifica un poco los horarios y los compromisos con los cuales te sientas que puedes colaborar y te hagan sentir mejor con el estado de ánimo. En mi caso, me ayudó limitar las celebraciones bulliciosas o colectivas o las que estaban relacionadas con el alcohol, intentando estar aún más en las celebraciones familiares en la intimidad. También en el recorrido de los años del duelo, he incorporado las tradiciones de mamá, obsequiando algo inesperado a algún desconocido o persona necesitada; esta actividad me relaja, equilibra y mantengo una tradición de mi mamá que aún deseo celebrar.

¿CON QUIÉN QUIERO ESTAR?

Sé que puede ser sumamente tentador adormecer tus emociones para no estar con nadie (tomando alcohol, medicinas, etc.) hasta que todo haya pasado. Sin embargo, no es nada saludable para tu camino de duelo pretender la no existencia de esta tristeza ya que sólo profundiza y prolonga este dolor en el tiempo afectando a tu salud física y emocional.

Durante mucho tiempo me costó comprender esto, además no me ayudaba la sociedad de la rapidez y la inmediatez. "Los amigos que te rodean queriendo que te recuperes lo más pronto posible y que vuelvas a ser el de antes”,  ese tránsito melancólico aún lo llevo conmigo y los gestiono intentando estar para las personas que amo y me pueden ofrecer ese rayito de aliento a seguir siendo optimistas en mis navidades. Elige con quien quieras estar y decide la importancia de estar con las personas, familiares o amigos que te ayudaran.

¿A QUIÉN PUEDO RECURRIR SI ME SIENTO CON NECESIDAD DE AYUDA?

Normalmente hacer una reunión familiar antes de que lleguen las fechas es mi forma de pedir ayuda. En ese evento (incluidos niños, mayores y personas significativas de la familia) puedo hablar de lo que siento, de lo que me gustaría hacer, de los rituales de la abuela, su forma de cocinar los platos tradicionales, lo que no me gusta y de cuáles son las diferentes opciones. Estas reuniones al principio fueron terribles porque no entendían que pedía ayuda (típico en los familiares); sin embargo, me generaron un gran valor terapéutico y de reconocimiento de mi duelo y sentimientos. Te juro que puede ser y será un esfuerzo grande, pero también te aseguro que será reconfortante, y por otro lado el resto de la familia conocerá cuáles son tus sentimientos y solicitudes de ayuda.

Por último y ya sin cuestionarme, vivo mis microduelos (no los oculto), desde las canciones o música, que me conectan con esos espacios, mágicos, simples y maravillosos que viven con cada uno de mis familiares. Esos momentos como el de hoy que escribo estas líneas melancólicas, me ayudó mucho “You Got Me” de Gavin Degraw. Elijan ustedes su canción y repertorio que les de 30 minutos íntimos con ustedes mismos, ¡te aseguro que sonríes!

Deseo que cada uno viva estos momentos como quiera vivirlos. Permítete sentir tristeza y poder manifestarlo, compártelo en la medida en que puedas, pero también permite en tu vida momentos para disfrutar y estar alegre, si emergen por cualquier motivo. Se consciente y decide cómo quieres “esta nueva Navidad”.

Tenemos derecho a recordar a nuestros padres, hermanos, tíos y amigos que no están con nosotros físicamente, pero están en todas las experiencias de vida que compartimos con ellos y que determinaron parte de lo que somos hoy.

Elijamos cómo queremos vivir nuestra Navidad!

Con todo mi cariño y el de todo el equipo de FOTOVIVE para las personas que esta Navidad tienen la silla vacía.

Con pasión y amor para mis familiares.


Te invitamos a ver este maravilloso experimento que cambiará tu forma de valorar esta Navidad: