¿Quién más quiere vivir su mejor Navidad?

Era 24 de diciembre en la tarde y chateando le insistía que viniese a cenar a casa. Mi mente no podía procesar que fuese a pasar la Nochebuena sola. Pero así fue, su novio estaba de viaje, su familia estaba en otro país y ella ya desde hace años se acostaba temprano cada 24.

No tenía la confianza para indagar más porque nos conocíamos desde hacía poco, pero supe por referencia que el tema estaba relacionado con el divorcio de sus papás que ocurrió cuando estaba pequeña.

Me impresiona el efecto que tiene en nosotros todo lo que sucede en nuestra infancia. Más aún me impresiona el efecto que tienen los recuerdos de nuestras Navidades en nuestra vida ya de adulto. Acontecimientos que consideramos desafortunados pueden empañar nuestra percepción de la Navidad, y toca trabajar intencionalmente las emociones para poder ir cambiando esto y superando las limitaciones que muchas veces nos auto-imponemos.

¿Imagina el poder que tiene construir la historia de tus Navidades en positivo? ¿Imagina el poder que tiene para los niños poder recordar sus momentos felices?

Así como a mi amiga aún hoy día su infancia le trae recuerdos no gratos y eso afecta su presente; también a muchos nos trae millones de recuerdos felices. La verdad es que seguro que todos tenemos una combinación de ambos, solo que nuestra mente mantiene presentes uno de los dos de forma más viva y predominante. Pero eso es algo que se puede trabajar. Podemos lograr que esos recuerdos felices sean los protagonistas, y que los otros se conviertan en aprendizaje. 

Y tú, ¿qué recuerdas? ¿cómo es la historia de tus Navidades?

Capaz no logras recordar todos los detalles, pero seguro hay por allí algún álbum familiar con esa foto que te transporta a algún momento especial de tus Navidades cuando pequeño: el madrugonazo para abrir los regalos el 25? las cenas de Navidad en casa de tus abuelos? el tío que siempre se disfrazaba de Santa? ese lugar donde siempre iba tu familia?

Para mí, sin duda, el top 1: la cena en casa de mis yayos. Es increíble como aún ya de 34 años y con 2 hijos la extraño horrores, y no hay una Navidad que no me transporte una y mil veces a casa de mi yaya, a su árbol de Navidad, a escucharla cantar aguinaldos, a su plato de Navidad, al abrazo apretado de mis papás, mis yayos y todos mis tíos y primos.

Amo mis nuevas navidades, con mi familia y las propias tradiciones que vamos construyendo juntos; pero reconozco lo trascendental de la influencia de mi niñez en ellas y de la forma especial cómo mi familia las celebraba. Me encanta caer en cuenta lo relevante de los momentos que hoy vivo con mis hijos, no solo para su presente si no también para su futuro.

Los últimos 2 años me he propuesto hacer mi original historia de mis Navidades en álbumes de fotos que incluyen notas, tradiciones y hasta recetas de comidas. En esos espacios tan íntimos mis notas se convierten en reflexiones y las cosas que quiero recordar y que quiero que mis hijos recuerden... esos momentos protagonistas que quiero que predominen para siempre en nuestro mañana. Este año me dispongo a hacer de ésta mi mejor Navidad y por supuesto a capturarla nuevamente.

La Navidad que conmemora el nacimiento de Jesús, amor y bondad en sí mismo, nos da la oportunidad de conectarnos con esos valores y fortalecer nuestro espíritu. Es una época con PODER para sembrar en nosotros frutos que trascenderán toda nuestra vida. Si tomamos la oportunidad de vivirla a fondo y también de capturarla, estaremos cargándonos de motivación para hoy y para mañana, para nosotros y para nuestros hijos.

Es por eso que hoy iniciamos en nuestras redes sociales nuestro reto #25DD 25 Días de Diciembre donde estaremos compartiendo inspiración para vivir y capturar los días de preparación hasta el día de Navidad.

Hoy, 1ero de Diciembre, podemos decidir que ésta sea nuestra mejor Navidad. Escribamos la historia que queremos recordar. ¿Aceptas el reto? Conoce aquí todos los detalles!