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Tener un hijo no me hizo mamá

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Tener un hijo no me hizo mamá

Ruliena Piñate

Me preparaba para un evento de Fotovive que teníamos para mamás y tenía que dar una charla sobre preservar las historias del primer año del bebe así que investigaba un poco para soportar con datos varios elementos de mi presentación cuando me topé con una frase que capturó mi interés al instante:

Tener un hijo no significa convertirse automáticamente en padre o en madre. Esto es algo que va mucho más allá. La parentalidad tiene que ver con un proceso eminentemente psicológico que supone un trabajo que los padres hacen sobre sí mismos
-Doctora Leticia Solís Pontón, Doctora en Psicología de la Université de Paris VII

Y era justo eso lo que no sabía que era pero que había estado tratando de hallar. Algo dentro de mí siempre me había dicho que los impresionantes cambios que había sufrido mi cuerpo eran una parte importante del "cambio" pero que había algo dentro de mí que había cambiado y que iba mucho más allá de eso. 

Decir que la llegada del bebé pone a la familia “patas arribas” sería sobre simplificar el tema, porque no es un simple giro de orientación, es un cambio multidimensional y avasallador.

Un cambio psicológico más que biológico!!! Sin duda así mismo lo sentía en ese momento. Era el séptimo mes de mi segundo bebé y eran unas semanas difíciles porque por razones de trabajo había tenido que estar prácticamente fuera de casa ya casi por 8 semanas seguidas. Muchas noches llegaba a casa cerca de las 9pm directo a amamantarlo y enseguida él quedaba dormido.

Mi sentido de culpa era unos días más alto que otros y, entre el estrés y el cansancio las cosas dentro de mí misma no sabía ni cómo iban porque no había tenido chance ni de conversar conmigo misma.

En esos días en medio de una charla de trabajo con mi asesor, nos desviamos del tema y le comenté que no había estado casi en casa y que eso me estaba haciendo sentir muy mal. Él, entonces, me regaló una historia de su infancia... me dijo: "mi mamá siempre trabajo en la calle y trabajo muy duro. Algo que no olvido es que siempre llegaba tarde y no importaba la hora que fuese, a esa hora nos levantaba a mí y a mis hermanos y nos metía a la regadera... siempre pensé que ¡estaba loca! Pero con los años lo entendí. A esa hora pasábamos horas jugando en el baño, ella nos daba masajes, nos hacía cosquillas... Hoy día, ya adulto el baño es para mí uno de los mejores momentos, lo que más disfruto, es como una conexión con ella". A la final cerró con el muy trillado "lo importante es el tiempo de calidad" que siempre oímos pero no internalizamos. 

En fin, me quedé meditando esta historia, pensando en los propios "rituales" que tengo con mis pequeños, en aquellos que estaban descuidados, pero sobre todo me quedé pensando en las cosas dentro de mí con las cuales no estaba a gusto y que necesitaba trabajar. No se trataba de esperar a estar "menos ocupada" se trataba de hallarme en medio de mis circunstancias, y entonces hallándome poder fortalecer mi conexión con mis pequeños.

En el ritmo dinámico de hoy, muchas veces ese proceso "psicológico" que menciona la doctora Leticia que es el que verdaderamente nos hace padres, no los concientizamos porque hay un mayor foco en la cantidad de información que hay afuera, que nos impulsa a llenarnos de todo eso para intentar formarnos y ser los mejores papás. Sin embargo, en muchos casos, se deja de lado esa conexión interna con lo profundo de nosotros para entender y vivir este gran cambio desde adentro.

Este proceso psíquico, psicológico, afectivo que inicia en el embarazo, es un proceso personal. Es el tipo de experiencias que promovemos en fotovive al propiciar encuentros personales con nosotros mismos dedicando tiempo a nuestras propias historias, a ver nuestras fotos y ahondar sobre lo que hemos vivido, a pensar en nuestros anhelos y a externalizar escribiendo eso que encontramos allí y que nos prepara y transforma para dar una mejor versión de nosotros a nuestros hijos y a quienes nos rodean.

Los mismos estudios explican que el ser humano se construye principalmente a partir de los cuidados que reciben y de la relación que tienen con sus madres y sus padres o quien cumpla ese rol. De allí, la importancia del vínculo temprano que se establece entre el bebé y su madre. Para que el ser humano se desarrolle de manera sana necesita de otro ser humano que lo vea, lo ame y lo respete. Pero eso será imposible si no hemos logrado antes desarrollar como padres una relación personal con nosotros mismos.

Sé personal, #BabyIsHere

Ruly